Análisis rápido frente a profundo: cómo elegir el modo adecuado
El análisis rápido pregunta al sistema de archivos qué recuerda: entradas borradas, restos de carpetas y punteros no reutilizados. Es rápido porque confía en los metadatos de la partición. Úsalo primero tras un borrado accidental o vaciar la papelera si no hubo escrituras intensas después.
El análisis profundo abandona ese atajo y recorre el volumen buscando firmas conocidas. Por eso puede mostrar elementos tras un formateo rápido o corrupción, pero el tiempo crece con la capacidad y la velocidad del bus. Trátalo como un compromiso: alimentación estable, sueño desactivado y disco de destino ya preparado.
Regla práctica: si el análisis rápido devuelve rutas plausibles y estados verdes, recupera y verifica antes de profundizar. Si está vacío o truncado, pasa a análisis profundo y prioriza las carpetas críticas.
Observa la interfaz: a veces aparecen archivos mientras la barra sigue. Exporta por lotes en lugar de esperar un estado «100% perfecto» imposible; verifica aperturas en el disco de ensayo y decide si otro pase merece la pena.